Mi Peter Pan se llama Ted

El pasado viernes 14 de septiembre se estrenó (por fin) en México “Ted”, el primer largometraje del “auteur” televisivo Seth MacFarlane, precedido de altas expectativas, buenas críticas, el confiable Mark Whalberg y la alabada y ascendente Mila Kunis y ser el sleeper del verano con más de 400 millones de dólares en taquilla y una anunciada segunda parte.

El argumento a estas alturas es por demás conocido y sin duda la ejecución no decepcionará a los fans de MacFarlane ya que cuenta con lo mejores elementos de su repertorio, humor ácido y muy negro, comentarios racistas por igual, blasfemias y un toque de escatología.

Si bien es cierto que la cinta pierde ritmo en diversas ocasiones y también resulta ciertamente exagerada, además de presentar un conflicto dramático secundario, el fanboy obsesionado, ciertamente innecesario y sumamente forzado, el filme contiene gags memorables, particularmente el final que hizo que me partiera de risa como hace mucho no hacía en un cine, cameos fantásticos y toda la esencia de lo que significa ser un hombre/niño/geek con ganas de crecer.

Sin duda para mi allí es donde radica el valor de “Ted”; de manera sutil y velada representa una bella y chistosa alegoría sobre lo que significa crecer para un hombre en el nuevo siglo, Jona y Ted son los dos extremos de una misma persona, son el niño y el hombre peleando por convivir y coexistir, buscando la convivencia sana en dónde uno no termine con el otro.

Ted es esa pequeña voz en los hombres de eterna adolescencia que nos dice que no dejemos de ir a fiestas a emborracharnos hasta la mañana siguiente, que no abandonemos nuestros trofeos y costumbres infantiles, que no es necesario avanzar laboralmente sino que lo mejor es seguir jugando, vegetar frente a la televisión festejando las mismas glorias de la adolescencia, es la parte de mi que ve a mi novia como la amenaza de crecer y avanzar, de cargar responsabilidades, de sentir que mi vida y mi libertad se escapa de mis manos y me convierto en lo que todo el mundo quiere que me convierta, Ted es la juerga y la locura, el miedo y la irresponsabilidad pero es también el pedazo de libertad infantil que vive dentro de mi.

Por ello es tan fácil amar a Ted, porque es lo que todos añoramos, la posibilidad de no crecer aun cuando la vida nos pise los talones, esa misma posibilidad que eventualmente será partida por la mitad y dará paso a un nuevo ciclo diferente y quien sabe si hasta mejor.

Sin embargo un pequeño rayo de esperanza rompe la oscuridad de la adultez e invitar a mantener vivo a Ted aún cuando avances y crezcas, llevándolo de la mano y mostrándole lo maravilloso que puede ser el mundo aun cuando sea un adulto, siempre y cuando me permita verlo a través de sus ojos, recorrerlo con mi oso de felpa abrazado a mi  invitándome a hacer locuras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s